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Proximas Actividades:

 

junio 22

Radio Online Colombia

#café y cultura. 4 pm. nota sobre Rapito y Sapón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Perdulario

Semblanza del perdulario

Lo que sintió Narciso, mirándose en aquel estanque de aguas prístinas, no fue ni más ni menos, que una premonición de la fotografía. Y Sócrates lo fue del autorretrato, con aquello de “conócete a ti mismo”. Pero solo a principios del siglo XIX, un francés con nombre de artefacto - Daguerre -logró fijar una imagen real en una lámina de cobre, a la cual previamente le había dado una imprimatura con sales de plata. La bautizó como si fuera un hijo suyo: Daguerrotipo.

Mucha agua y muchos químicos han corrido bajo los puentes, y por los laboratorios, desde entonces.

Un siglo después, mientras Ansel Adams recorría los parques naturales de los E.E.U.U. con una cámara de cajón a las espaldas,  palomas mensajeras mercenarias de la guerra, hacían fotos de los campos enemigos con diminutas cámaras tipo Kodak, prendidas del pecho. Sucedáneas ellas, de la Leica que llevaba pendiendo de la  muñeca, Henri  Cartier-Bresson y  otros cuantos del grupo Magnum, eran mercenarios también, pero de algo mucho más loable: el foto-reportaje.

Todos ellos hicieron de manera muy personal, imágenes perdurables.

Hoy las cosas se ven con otra lente; o mejor, hoy todo tiene lente: se hacen fotos con cualquier cosa, con un peine, con un bolígrafo, con una cámara oculta detrás de la oreja. Y se hacen cientos, miles de fotos.

¿Pero de allí cuanto perdura? Muy poco. Por eso antes existía el perdulario.

  Porque ocurre que así como hay oficios que en otro tiempo no existieron, hay antiguos quehaceres que ahora están extintos.

El sicólogo por ejemplo no existía, su labor la cumplía con creces el tabernero, que sabía escuchar y dar consejos y en lugar de medicamentos  aportaba una importante dosis de líquidos levemente enajenantes.

Y en lugar del fotógrafo, existía el Perdulario, que sería –visto con los ojos de hoy- una conjunción entre fotógrafo, tabernero y sicólogo.

Alguien que en lugar de robarte el alma, te la devolvía.

De este tiempo sin tiempo, hay algunas experiencias que me gustaría contarles. Entre tanto por favor pónganse atrás de la tela y permítanme perdurar este momento. Si les gusta la imagen, perfúmenla, envíensela a alguien querido o enmárquenla, si la encuentran importante. Y, por supuesto, cuando quieran hacer una foto perdurable, ya saben dónde pueden encontrarme.

Ramón Podalirio. Perdulario