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junio 22

Radio Online Colombia

#café y cultura. 4 pm. nota sobre Rapito y Sapón.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto-grafía

Foto-grafía: vicio u oficio

¿Por qué haces tantas fotos y casi compulsivamente? Me pregunto en una ocasión un compañero de ruta. No recuerdo que contesté, lo que sí sé, es que esta pregunta fue un detonante.

Muchas veces hacemos cosas sin pensar, por instinto atávico.

Muchos tendrán sus razones, yo encontré éstas.

La primera está en el hecho mismo de tomar la foto. Esto lo descubrieron los primeros daguerrotipistas decimonónicos. Es la posibilidad de enjaular una particular forma en que se nos presentó el mundo. El momento irrepetible que quisiéramos retrotraer en otro tiempo y en otro espacio.

Quienes hemos tenido una (de)formación plástica le agregamos otro ingrediente: componemos instintivamente los elementos de ese microcosmos que pillamos adentro de la caja oscura–léase cámara-. Esto lo convierte en un hecho además de emotivo, artístico.

Cuando se bajan las fotos al ordenador (computador) ocurre una segunda “degustación del producto” –antes hacía diapositivas y equivalía al momento de ver el rollo ya revelado, sobre la mesa de luz-Es un segundo placer ver con tranquilidad lo que el ojo en el instante no vio o apenas sospechó, amén de recuperar a través del recuerdo ese instante imperecedero.

La fotografía se ha vuelto un bien común, una “necesidad necesaria”, ha dejado de ser algo exclusivo de profesionales.

Se hacen fotos de buena calidad con teléfonos, táblets, cámaras de precios asequibles, y esto está muy bien, pienso que es un derecho que tiene toda persona de recuperar también por este medio, sus recuerdos. Los profesionales lo seguirán siendo pero con un rasero más elevado.

Nunca he sido fumador a pesar de los intentos. Dejando de fuera criterios morales o políticamente correctos, siempre he admirado el placer que produce fumar, la satisfacción de quién lo ejercita.

La fotografía en mi caso, se me parece un poco al placer de fumar. Es más un vicio, -que a veces puede llegar a  límites compulsivos-; porque además de ver y recordar, es un placer trabajar sobre ellas, intervenirlas, o directamente manipularlas, para luego tener un cartel, un libro, una imagen bella para la pared, o sencillamente un presente de cariño, para los amigos.